Avanzar en el mundo de las personas con discapacidad, implica pisar un terreno sagrado, lleno de formas hermosas de vislumbrar el bien y lo positivo, de transformar el dolor en alegrías, pero también cada tanto, de toparse con quienes de un modo u otro creen saber mucho sobre un terreno que nunca han pisado y pretenden guiarte en el trayecto irrespetando e intentando imponer visiones y modos de pensar. De experiencias en este campo tengo muchas, unas más felices que otras, particularmente pienso que cuando se trata de lo espiritual y lo motivacional, es mejor avanzar de la mano de lo que comulga con uno y con su fe, porque es el único modo de mantenerse coherente. Claro, hay personas muy eclécticas en sus creencias y van de un lado a otro buscando una señal, cada quien es libre de decidir hacia donde se encamina o a cual árbol se arrima. En mi caso particular, o mejor dicho, en nuestro caso familiar, preferimos ser ecléticos en cuanto a variedad de terapias y ejercicios mientras...